Twixt


Una película escribida y dirigida por Francis Ford Coppola en que el director parece no saber decidir si lleva el horror y el thriller en serio o si hace broma del género.

Twixt presenta muchos elementos considerados clichés en películas de horror: una ciudad pequeña en que los habitantes quieren “ser dejados en paz”, un forastero que llega desavisado y sin sospechar de nada, un terrible asesinato que nunca ha sido resuelto y una niña angelical en el centro del misterio. El resultado, sin embargo, es una película que necesita de más reflexión para ser entendida do que aparenta al primer vistazo.
La película empieza con una narración en off que describe la pequeña ciudad de Swam Valley, y explica la llegada de Hall Baltimore (Val Kimer), un escritor de novelas de misterio y brujería, que está viajando para promocionar su nuevo libro. La narración desaparece y la película pasa a enseñar la historia bajo el punto de vista de Baltimore.

El jerife de la ciudad, Bob LaGrange (Bruce Dern), va a procúralo para hablar de un asesinato en masa que ha ocurrido en la ciudad, y para proponerle que escriban juntos una novela sobre la tragedia. Baltimore no le hace mucho caso, pero le falta inspiración para una nueva obra y él ya no tiene mucho dinero. Así, Baltimore procura al jerife y empieza a tomar conocimiento de lo que ha pasado en la ciudad: el asesinato colectivo de doce niños.

En sus sueños, Baltimore visita al hotel abandonado en que ocurrió el crimen. Él conoce a Virgínia (Elle Fanning), una chica de doce o trece años que le enseña a los niños que fueron muertos por un hombre. Baltimore se envuelve  cada vez más con el misterio, pero la mayor parte de lo que descubre es en sus sueños.

La mescla entre sueño y realidad

Los sueños de Baltimore tienen una atmosfera sombría. Es siempre noche en su subconsciente, una noche oscura que es retratada en blanco y negro en la película, con unos detalles en rojo y amarillo.

Baltimore hace sus investigaciones basándose en lo que ve en sus sueños. Tomando mucho vino y medicinas para dormir, él prefiere el sueño a la realidad, aun que ese sea sombrío. Su realidad, en que su hija ya no está más viva, en que su esposa le pide dinero para pagar las cuentas retrasadas y en que su editor le cobra por la creación de un nuevo libro le parece mucho peor do que un sueño de muerte y horror. Además, el sueño de horror le fascina. La historia de Virgínia y de los otros niños es un misterio digno de novela.

Baltimore (Val Kimer) encuentra a Virgínia (Elle Fanning) en sus sueños.
Lo que Baltimore descubre en sus sueños empieza a hacer sentido en la realidad – ¿o seria la realidad que empieza a influenciar sus sueños?

El jerife empieza a parecerse mucho con el pastor que, en sus sueños, ha matado a los niños por miedo de que se transformasen en vampiros. Bob LaGrange tiene una clara obsesión por vampiros, llegando a hacer una miniatura de un aparato que mete estacas de madera en el corazón de las creaturas. La simulación, dice, es para explicar el asesinato de una chica que todavía tiene su cuerpo en el tanatorio. Su actitud, sin embargo, no deja de ser sospecha.

Los chicos del otro lado del lago.

En la otra margen del lago de Swam Valley hay un acampamiento en que viven unos chicos de estilo gótico. Las personas de la ciudad, especialmente el jerife, se refieren a ellos como malos y adoradores del demonio. Su líder se llama Flamingo (Alden Ehrenreich), un chico callado y misterioso.

Baltimore va a buscarlo para preguntarle acerca de una niña que ha desaparecido. Flamingo le confesa que está preocupado con una niña a que él cuidaba y que no sabe más donde está. Convencido de que Flamingo es un vampiro malo, el jerife lo detiene.

La presencia de Edgar Allan Poe.

En estos sueños, Baltimore conoce al poeta Edgar Allan Poe (Ben Chaplin), que le sirve de guía dentro de su propia imaginación.

Edgar Allan Poe fue un famoso poeta y escritor de cuentos sombríos en los años 1830 -1840. En Twixt hay algunos elementos que se refieren a él. En el hotel en que ocurrió el crimen hay una placa en su homenaje, la personaje Virgínia tiene el mismo nombre y edad de su esposa, que también era su prima, y por fin, Baltimore es también el nombre de la ciudad donde él murió.

El facto de lo asesinato en masa es que un hombre mató a doce niños. Pero es Allan Poe quién rellena los espacios en blanco de la historia. Es él quien primero haz la sugerencia de que  los chicos del otros lado del lago sean vampiros. Esa teoría es después compartida por el jerife, un hombre muy religioso, así como el pastor de la historia. Cuando Baltimore le pregunta se los chicos góticos son malos, Poe le garante que no.

El escritor también sueña con Edgar Allan Poe (Ben Chaplin).

La influencia de una tragedia personal.

La hija de Baltimore tenía también trece años cuando murió en un accidente de barco. Él se siente responsable por haber dejado que ella saliera sola con sus amigos, todos muy jóvenes, en lanchas motoras.

Su hija se llamaba Vicky, y Virgínia le pide que le llame V, una letra genérica que puede hacer referencia a cualquiera de las dos niñas muertas.  Baltimore proyecta una imagen su hija en Virgínia, y la culpa que siente por la muerta de la hija lo hace buscar aun más por el final de la historia.

Twixt: un cambio inesperado.

En la lengua inglesa, Twixt significa “estar por el medio”. También es una palabra utilizada en el proverbio “ There’s many a slip ‘twixt the cup and the lip”, que significa que mismo cuando el resultado de algo parece cierto, las cosas aun pueden salir erradas. (fonte: Wikipedia )
En la película, es eso mismo lo que ocurre. Después de construir una historia entera en la cabeza de Baltimore, Coppola nos enseña que sus sueños no están así tan desconectados de la realidad, y que nada es lo que parece.

Teniendo  algunos buenos momentos de susto y algunas buenas bromas (como la aparatología fija que salta de la boca de Virginia hacia el rostro de Baltimore cuando sus dientes de vampiro crecen), Twixt se presenta como una película confusa, que parece no decidir se es un horror serio o una parodia muy inteligente del género.

La Trampa de la muerte.

El ganador es el quien cuenta la historia. 

Basada en una pieza de teatro escribida por Ira Levin, La Trampa de la Muerte es una película del año 1982 dirigida por Sidney Lumet. Una comedia sobre un escritor con bloqueo creativo dispuesto a todo para volver a tener suceso.

Después de ver su más reciente pieza rechazada por público y crítica, Sidney Buhl (Michael Cane) vuelve a su casa, en Long Island, arrasado y frustrado. Hablando con su mujer, Myra (Dyan Cannon), él decide tomar para sí el guión de uno de sus alumnos, ni que para eso tenga que matarlo. Myra, que sufre de una enfermedad del corazón, no aprueba la idea, pero no puede hacer nada para detener su marido.

Clifford Anderson (Chistopher Reeve), él dicho alumno, llega a la casa de Sidney a su invitación. Hablando con él, Sidney le pone unas esposas que pertenecían al famoso ilusionista Houdini. Clifford cree que puede libertarse con facilidad, pero en realidad él ha sido engañado. Sidney entonces lo mata.

Después de ocultar el cuerpo de Clifford, Sidney recibe la visita de Helga ten Dorp, una dicha vidente que le advierte acerca de la visita de un hombre que lo amenazará. Sideny no le hace caso, pero Myra se pone nerviosa. Más tarde, en el medio de la noche, el Clifton muerto resurge y persigue Myra hasta que su corazón no aguante más. Se revela así que Sidney y Clifford son cómplices en el plan para matar a Myrna.

La conspiración de La Trampa de la Muerto, sin embargo, continua. El espectador nunca sabe lo que puede pasar hasta que llegue al final.

Sidney Buhl (Michael Cane) y Clifford Anderson (Christopher Reeve)  en La Trampa de la Muerte.

La creación como situación de vida o muerte.

El guión de la Trampa de la Muerte utiliza la metalenguaje para hablar de lo que sería el proceso de su propia creación. Al final, no se sabe si la creadora de todo el guión fue Helga, o si todo ocurrió como se cuenta en la pieza y ella simplemente tomó para sí un guión ya hecho.

Los bloqueos creativos suelen pasar a cualquier escritor, así como la falta de suceso. La idea de que uno pueda hacer una gran conspiración para obtener un guión perfecto es tan absurda que si torna divertida. El humor negro es una fuerte característica de la película, así como la idea de que el ganador se lo lleva lo todo. El victorioso final, el que puede contar su versión de la historia, es su verdadero dueño.

Ficha Técnica

Dirección: Sidney Lumet 

Guión: Jay Presson Allen, a partir de la pieza de Ira Levin. 

Año: 1982

País: Estados Unidos

Elenco: Michael Cane, Christopher Reeve, Dyan Cannon.

Revisionando a El Artista

La película ganadora del Oscar 2012.

Después de haber escrito una crítica de El Artista en portugués, la tarea de hacerla una vez más en español surge como una buena invitación a revisar mis ideas y conceptos acerca de la película.

Premiado con cinco Oscars, El Artista, del director Michael Hazanavicius, llamó la atención del público y de la crítica por traer una vez más a la pantalla la estética del cine de los años 1920/30. Su temática aborda la transición del cine mudo al cine sonoro, la caída de un artista de su pedestal y su relación profesional y amorosa con una actriz que, al contrario de él, sube en la carrera.

Las características de la estética de los años 1920/30 presentes en la película van mucho más allá de la falta de sonido en directo y de la imagen en blanco y negro. La actuación, la utilización de la música y la caracterización de los personajes como sujetos lineares y un poco estereotipados también son elementos importantes que componen esa estética.

El Artista y Cantando bajo la Lluvia.

Es imposible no percibir la semejanza entre las dos películas, principalmente en la escena de apertura. En Cantando bajo la Lluvia, el galante Don Lockwood (Gene Kelly) presenta su más reciente película de suceso, una película muda de aventuras. Después de la sesión, él sale a frente de la pantalla para agradecer al público. Lo mismo hace George Valentin, el personaje principal de El Artista.

Los caminos de las dos películas empiezan a separarse en las escenas siguientes. Mientras Cantando bajo la Lluvia es una comedia musical con sonido en directo e imágenes en color, El Artistaes también una comedia, pero sin sonido en directo, sin escenas de cantes y bailes y en blanco y negro. En el primero, Don Lockwood está siempre con su gran amigo Cosmo Brown (Donald O’Connor), y recibe la ayuda de una fan que también quiere ser famosa, Kathy Selden (Debbie Reynolds). En el segundo, él mejor amigo de Valentin es su perro, y la fan con ilusiones de fama que le ayuda es Peppy Miller (Bérénice Bejo). Por fin, las dos películas comparten la temática de la transición del cine mudo al cine sonoro.

George Valentin (Jean Dujardin): el artista en su fase de suceso. 

Una temática de transición en una época de transición.

El período de transición del cine mudo al cine sonoro fue uno de los marcos más significativos en la historia de esta arte. Muchos fueran los artistas que de pronto se recusaran a utilizar la nueva técnica, entre ellos, Charlie Chaplin, que después percibió el poder de las palabras en el cine cuando realizó uno de los más bellos discursos que el mundo ha visto en El Gran Dictador (1940). En El Artista, George Valentin (Jean Dujardin) es un actor que no acepta cambiar su método de trabajo para ajustarse a la novedad del cine sonoro.

La oposición entre Valentin y el cine sonoro es establecida de forma simbólica en la escena de apertura, en que el personaje es torturado en una película por hombres que le ordenan que “hable”, mientras los carteles responden que él “no hablará jamás”.

Cuando el director de su próxima película le presenta a la nueva tecnología del cine sonoro y le propone trabajar con ella, Valentin se recusa. Afirmando ser un artista a que la gente quiere ver, no oír, él escribe un nuevo guión y roda una nueva película muda. Mientras eso, una de sus fans, Peppy Miller (Bérénice Bejo), empieza su carrera de actriz haciendo películas sonoras. Como resultado de eso, Valentin vive el primer desastre de su carrera, pero Peppy Miller alcanza el suceso.

Valetin resiste al cine sonoro y acaba perdiendo todo lo que tiene. Peppy intenta ayudarlo, pero é todavía necesita tiempo para aceptar la nueva realidad de su profesión y encontrar una vez más su espacio.
Hoy, el cine pasa por otro gran momento de transición. La tecnología analógica ven siendo substituida por la digital. Los decorados generados por computadora, el crhoma key, los efectos especiales y el formato 3D ganan cada vez más espacio. Afora eso, las discusiones acerca de la piratería y de la venta de películas por internet atingieron su auge ahora, en el final de año 2011 y principio del año 2012. Así, retomando una transición del pasado, El Artista también está en sintonía con el presente.

Lo que nos recuerda Hazanavicius es que el cine sigue siendo cine, aún cambie constantemente.

El Artista en su fase de dificultad: siempre con su mejor amigo, el perro. 

La estética de los años 1920 en los años 2010.

Hazanavicius no trae solamente la falta de sonido en directo y el color blanco y negro de las imágenes para construir una mis-en-scène característica de los años 1920. El estilo de la narrativa, las características de los personajes y los diálogos – unos pocos en forma de carteles -, cada parte tiene su función dentro del todo.
Un pequeño, pero significativo ejemplo es el conductor que trabaja para Valentin. Aún con su jefe fallido, sin pagarle hace un año, él sigue trabajando fielmente. Esa lealtad de los empleados hacia sus patrones, así como la deificación del personaje principal, el héroe, son detalles típicos de la narrativa del cine de los años 1920/1930.

Traer de vuelta una estética que no se veía en el cine hace cerca de ochenta años seguramente fue un paso atrevido de Hazanavicius.  El sentimiento de nostalgia que su película generó en el público fue muy grande. Esa nostalgia, sin embargo, es sentida por un público que no la tiene de verdad. Es decir, no hay más (o hay muy pocas) personas  vivas que sean capases de acordarse de las películas de las décadas de 1920/1930 por las haber visto en los cines, por ser esas las películas actuales de su época. Lo que el público de hoy conoce de este cine del pasado son los DVDs, las proyecciones especiales en festivales de cine. Así, es un público que siente nostalgia por una época en la que no vivió.

Hazanavicius, sin embargo, sabe el momento de ser fiel a la  estética escogida y el momento de romperla, aún no totalmente. Sufriendo con la duda y con las amenazas del cine sonoro a su carrera, Valentin tiene un sueño en que puede oír todos los sonidos del mundo a su alrededor, pero al intentar hablar, su voz no sale. Para esa escena, el director corta la música, presente durante toda la proyección, y destaca los sonidos naturales, como el del copo que suena al ser puesto sobre una mesa.

Al final, El Artista es una película, sobretodo, sencilla. Pero ese es justamente su encanto, el de acordarnos que el cine sencillo también es bello, aún no necesariamente genial.